
«Las cenizas nos recuerdan quiénes somos, lo cual nos hace bien. Nos pone en nuestro lugar, suaviza las asperezas de nuestro narcisismo, nos devuelve a la realidad y nos hace más humildes y abiertos los unos a los otros. Ninguno de nosotros es Dios; todos estamos en camino. Cuaresma«.
El mensaje resalta la importancia de la Cuaresma como un tiempo de reflexión y humildad, enfatizando que todos somos parte de un mismo camino de vida.