
El reptil se escondió debajo de un automóvil aparcado en el patio delantero de una casa donde vive una anciana, quien había ordenado la pizza.
Al ver al caimán, la repartidora se asustó y no pudo hacer la entrega. En ese momento, un vecino llamó a la dueña de la casa para advertirle del peligro, pero aparentemente no le hizo caso y salió en busca de su pedido.