
La sombra del proselitismo disfrazado de apoyo social
A pesar de haber sido evidenciada por Latinus, la senadora Andrea Chávez continúa con su estrategia de proselitismo político bajo la apariencia de asistencia médica en las colonias de Ciudad Juárez. Sus unidades médicas, financiadas por el empresario Fernando Padilla Farfán, operan con un costo mensual superior a los 10 millones de pesos solo en concepto de renta de los camiones.
Este domingo a las 11:30 de la mañana, estos vehículos fueron avistados en la zona del kilómetro 20, reafirmando que la senadora sigue adelante con esta práctica, pese a las denuncias públicas y las acusaciones de opacidad en el origen de los recursos.

Circulando cerca del kilometro 20 en Ciudad Juárez
El Partido Acción Nacional ha anunciado que interpondrá una denuncia formal por actos anticipados de campaña, así como para esclarecer la procedencia del financiamiento que sostiene esta operación. La pregunta clave es si este dinero proviene de fuentes lícitas o si existe un trasfondo de lavado de dinero.
Este caso nos recuerda la importancia de la transparencia en la política y la necesidad de un escrutinio público riguroso sobre el uso de recursos en figuras que, como Andrea Chávez, buscan ampliar su influencia con un discurso de cercanía con el pueblo. La sociedad tiene el derecho de exigir rendición de cuentas y explicaciones claras ante situaciones que levantan dudas razonables sobre la legalidad y la ética en el ejercicio del poder.

La promoción de la imagen de Andrea Chávez
Es fundamental que las autoridades correspondientes investiguen a fondo este caso y que los ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier intento de manipulación política disfrazada de asistencia social. En una democracia, la confianza en las instituciones se cimienta en la transparencia y en el respeto a las normas electorales. Ignorar estos principios solo perpetúa la impunidad y el abuso de poder.