
Al igual que los diapasones, que producen diferentes sonidos en función de su tamaño, los edificios reaccionan de forma diferente a los terremotos en función de su diseño y, sobre todo, de su altura.
Un edificio de 10 pisos puede requerir un segundo para balancearse de un lado a otro durante un terremoto, mientras que un edificio de 50 pisos puede tardar cinco segundos en completar el mismo movimiento, un vaivén que induce náuseas.