
Nacido en 1927 en la comuna de Barbaresco, en el noroeste de Italia, Rivella se incorporó a Ferrero en 1952, trabajando en la denominada «sala de química» de la compañía, un espacio donde surgieron algunas de las innovaciones más destacadas de la multinacional.
De 1973 a 1993 ocupó el cargo de vicedirector de investigación básica de Ferrero, así como de supervisor de laboratorios químicos y tecnológicos, tanto en Italia como en el extranjero. Durante su larga carrera también se desempeñó como presidente de la Orden de Químicos en su país.